EL INSOMNIO DE LOS VERBOS CANSADOS. UNA APROXIMACIÓN FUGAZ, por Jesús Ávila Zapién

martes, julio 11, 2017

EL INSOMNIO DE LOS VERBOS CANSADOS. UNA APROXIMACIÓN FUGAZ.

Por: Jesús Ávila Zapién.


He tenido ese placer de los amigos -y adeptos verdaderos, a degustar de la poesía de Marian Raméntol, desde aquellas incursiones por algún prestigioso foro de poesía en la red. El deslumbramiento de sus portentosos trazos ya hechizaba con finura las estrofas agitadas por versos subversivos, y Marian ya era Marian. Con sus artilugios palpitantes de impensada belleza, extraídos con tesón desde su transgresora originalidad hecha poesía.

Percibamos algo del bagaje de El insomnio de los versos cansados, su reciente poemario dedicado a la memoria de su madre (“Ese ser que ya siempre será de agua”). El poema temático que preludia (y da unidad al libro) es a un tiempo refracción y espejo que se vuelve una necesidad orgánica, para exonerar los juegos de la infancia de su tránsito al olvido, silepsis de una sensible pluma que trastoca lo íntimo, lo inevitable, valiéndose del desvencijado “recuento” omnipresente de “unos ojos de felpa”:

Un cuerpo de trapo
puede regalar centímetros de amor,
puede aprender de las cigarras
y acompañar a la tarde en su mudez,
puede mirar por los pespuntes…

Antes que la imagen se haga trizas, multiplicándose, al colapsar con el perpetuo sueño:

puede mirarnos dos veces y adelgazar la tristeza,
meterse en la cama y abrazar nuestros desembarcos,
aterrizar sobre silencios permitidos
que amoratan y pudren cualquier proporción.  


Muralla y ruta al escozor pueril. Alquimia que sutura en antítesis la daga, desde la punción aséptica que exime un ruego:

Una muñeca con el pelo de luna,
puede venir hoy a perdonarme.

 (EN UN CAPÍTULO DE TERNURA CLANDESTINA. De: El insomnio de los verbos cansados, 2017).


La poesía de Marian, desde sus inicios (“Hay un área de descanso un poco más abajo de mi vientre”; y “Duología poética”), es una poesía sagaz, inteligente, que desanda lo andado para erigir su peculiaridad, orquestada tanto en un plano conceptual como concreto de la subjetividad sensible; coexistencia inarmónica que, paradójicamente, hace del inequilibrio el eje de tensión semántica que la resuelve con sobrada pericia, en virtud de su propio vuelco de penetración poética.  Pruebo lo que afirmo con este caleidoscopio verbal, tomado al azar de su poesía inicial; órbita y despliegue de una poetisa con una formación cultural densa y polifacética que le habla con sorprendentes imágenes al intelecto y a la sensibilidad más exigente:


"siniestras oficinas donde la luz solar es sólo un dato amarillo".

"en su nuevo papel de geishas,
tratan de vendernos su ácida entrepierna".

"con un saxofonista en paro que sólo sabe amar
bajo lunas de alcanfor.

Poco importa, o quizá nada,
mientras nos queden veinte dedos entrelazados
a punto de ser dinamita".

"Nunca entendí a los hombres que parecen amar
bajo los efectos de una feroz anestesia".


"Las farolas vomitan una nueva tragedia en las calles…"

"El noticiero de lo irreal dará cuenta entre titulares
de lo sexy que pasa la muerte cuando nos roza la cara".


"Mi almohada ya no recorre kilómetros
ni amanece con aliento a insecticida.
-ya no quedan arcángeles a los que proponer el suicidio-"

"Silencio,
la ternura de acariciar al cansancio también tiene sus derechos".

"y mi corazón disfrutó de pensión completa
mucho antes de alcanzar la tercera edad…"

"Juegas a construir rascacielos en la punta de la lengua,
donde se echan a dormir las geografías
que no existen en los mapas de las manos".

"Hoy el silencio ha puesto a todo volumen
el ritmo cardíaco de la ausencia.
Ha cambiado de ropa interior a los acentos
y no contento con eso,
se ha afeitado las arterias con loción de interrogante".

"aunque sabías que la abertura de tu boca
no tenía el tamaño apropiado
para que volvieras a pronunciar la palabra Amor".

"Ahora mi corazón ha entendido tu mensaje
¿Pero has entendido tú
que mi alma tiene la misma longitud
que las palabras que no caben en tu boca?"

Constatación de una sintaxis personal y cotidiana, venida de todo eso que sabe ser tan exquisitamente bien Marian Raméntol.


REFERENCIAS:

(EN UN CAPÍTULO DE TERNURA CLANDESTINA. De: El insomnio de los verbos cansados, 2017. Marian Raméntol. Editorial: La Náusea Ediciones. Colección E-book).

(Duología poética, 2010. Marian Raméntol Serratosa. Ediciones Atenas. Barcelona, España; y, Hay un área de descanso, un poco más abajo de mi vientre, 2010. Ediciones Atenas. Barcelona, España.)



Jesús Ávila Zapién, nació en Sahuayo, Michoacán en 1964. Biólogo, Maestro en Ciencias de la Educación, narrador, poeta y compositor. Sus inquietudes literarias las ha encauzado a través de cursos y talleres en ciudades de México como Jiquilpan, Zamora y Morelia, Michoacán. Ha colaborado en las columnas semanales de los periódicos: Provincia, Tribuna y Vox Pópuli; en las revistas: Esquina, y Expresión Tecnológica, del Instituto Tecnológico de Jiquilpan. Fue premiado con mención honorífica en el certamen de poesía de los Juegos Florales Villamar, 2004. Ha publicado el libro de narrativa La vida imita al arte (CONACULTA, 2013). Poemas suyos aparecen en el libro Follaje de palabras (1996) y en la antología Vitrales de poesía Sahuayense (2014).


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EL INSOMNIO DE LOS VERBOS CANSADOS. UNA APROXIMACIÓN FUGAZ, por Jesús Ávila Zapién

martes, julio 11, 2017

EL INSOMNIO DE LOS VERBOS CANSADOS. UNA APROXIMACIÓN FUGAZ.

Por: Jesús Ávila Zapién.


He tenido ese placer de los amigos -y adeptos verdaderos, a degustar de la poesía de Marian Raméntol, desde aquellas incursiones por algún prestigioso foro de poesía en la red. El deslumbramiento de sus portentosos trazos ya hechizaba con finura las estrofas agitadas por versos subversivos, y Marian ya era Marian. Con sus artilugios palpitantes de impensada belleza, extraídos con tesón desde su transgresora originalidad hecha poesía.

Percibamos algo del bagaje de El insomnio de los versos cansados, su reciente poemario dedicado a la memoria de su madre (“Ese ser que ya siempre será de agua”). El poema temático que preludia (y da unidad al libro) es a un tiempo refracción y espejo que se vuelve una necesidad orgánica, para exonerar los juegos de la infancia de su tránsito al olvido, silepsis de una sensible pluma que trastoca lo íntimo, lo inevitable, valiéndose del desvencijado “recuento” omnipresente de “unos ojos de felpa”:

Un cuerpo de trapo
puede regalar centímetros de amor,
puede aprender de las cigarras
y acompañar a la tarde en su mudez,
puede mirar por los pespuntes…

Antes que la imagen se haga trizas, multiplicándose, al colapsar con el perpetuo sueño:

puede mirarnos dos veces y adelgazar la tristeza,
meterse en la cama y abrazar nuestros desembarcos,
aterrizar sobre silencios permitidos
que amoratan y pudren cualquier proporción.  


Muralla y ruta al escozor pueril. Alquimia que sutura en antítesis la daga, desde la punción aséptica que exime un ruego:

Una muñeca con el pelo de luna,
puede venir hoy a perdonarme.

 (EN UN CAPÍTULO DE TERNURA CLANDESTINA. De: El insomnio de los verbos cansados, 2017).


La poesía de Marian, desde sus inicios (“Hay un área de descanso un poco más abajo de mi vientre”; y “Duología poética”), es una poesía sagaz, inteligente, que desanda lo andado para erigir su peculiaridad, orquestada tanto en un plano conceptual como concreto de la subjetividad sensible; coexistencia inarmónica que, paradójicamente, hace del inequilibrio el eje de tensión semántica que la resuelve con sobrada pericia, en virtud de su propio vuelco de penetración poética.  Pruebo lo que afirmo con este caleidoscopio verbal, tomado al azar de su poesía inicial; órbita y despliegue de una poetisa con una formación cultural densa y polifacética que le habla con sorprendentes imágenes al intelecto y a la sensibilidad más exigente:


"siniestras oficinas donde la luz solar es sólo un dato amarillo".

"en su nuevo papel de geishas,
tratan de vendernos su ácida entrepierna".

"con un saxofonista en paro que sólo sabe amar
bajo lunas de alcanfor.

Poco importa, o quizá nada,
mientras nos queden veinte dedos entrelazados
a punto de ser dinamita".

"Nunca entendí a los hombres que parecen amar
bajo los efectos de una feroz anestesia".


"Las farolas vomitan una nueva tragedia en las calles…"

"El noticiero de lo irreal dará cuenta entre titulares
de lo sexy que pasa la muerte cuando nos roza la cara".


"Mi almohada ya no recorre kilómetros
ni amanece con aliento a insecticida.
-ya no quedan arcángeles a los que proponer el suicidio-"

"Silencio,
la ternura de acariciar al cansancio también tiene sus derechos".

"y mi corazón disfrutó de pensión completa
mucho antes de alcanzar la tercera edad…"

"Juegas a construir rascacielos en la punta de la lengua,
donde se echan a dormir las geografías
que no existen en los mapas de las manos".

"Hoy el silencio ha puesto a todo volumen
el ritmo cardíaco de la ausencia.
Ha cambiado de ropa interior a los acentos
y no contento con eso,
se ha afeitado las arterias con loción de interrogante".

"aunque sabías que la abertura de tu boca
no tenía el tamaño apropiado
para que volvieras a pronunciar la palabra Amor".

"Ahora mi corazón ha entendido tu mensaje
¿Pero has entendido tú
que mi alma tiene la misma longitud
que las palabras que no caben en tu boca?"

Constatación de una sintaxis personal y cotidiana, venida de todo eso que sabe ser tan exquisitamente bien Marian Raméntol.


REFERENCIAS:

(EN UN CAPÍTULO DE TERNURA CLANDESTINA. De: El insomnio de los verbos cansados, 2017. Marian Raméntol. Editorial: La Náusea Ediciones. Colección E-book).

(Duología poética, 2010. Marian Raméntol Serratosa. Ediciones Atenas. Barcelona, España; y, Hay un área de descanso, un poco más abajo de mi vientre, 2010. Ediciones Atenas. Barcelona, España.)



Jesús Ávila Zapién, nació en Sahuayo, Michoacán en 1964. Biólogo, Maestro en Ciencias de la Educación, narrador, poeta y compositor. Sus inquietudes literarias las ha encauzado a través de cursos y talleres en ciudades de México como Jiquilpan, Zamora y Morelia, Michoacán. Ha colaborado en las columnas semanales de los periódicos: Provincia, Tribuna y Vox Pópuli; en las revistas: Esquina, y Expresión Tecnológica, del Instituto Tecnológico de Jiquilpan. Fue premiado con mención honorífica en el certamen de poesía de los Juegos Florales Villamar, 2004. Ha publicado el libro de narrativa La vida imita al arte (CONACULTA, 2013). Poemas suyos aparecen en el libro Follaje de palabras (1996) y en la antología Vitrales de poesía Sahuayense (2014).


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